Un sistema perverso..

12.06.2014 20:14

Los dispositivos ideados por una empresa para lograr la consecución de sus metas (léase réditos económicos) son tan variados como los colores del arcoíris. Y tal como en el arcoíris existen colores que se esconden al ojo humano, en las políticas empresariales existen prácticas que, aún siendo válidas ante la ley, son muy cuestionables desde el punto de visto ético y se deben esconder del dominio público.

 

Revisemos el método de evaluación del personal de TCS.

La idea básica consiste en que dado un presupuesto financiero para un proyecto, el grupo humano que lo compone se divida en varios segmentos (bandas), las cuales tienen asociados un premio o castigo (aumento o disminución de ingresos) y todos esto netea el presupuesto financiero del proyecto dado que la suma de los montos que aumentan el salario de los beneficiados por sus méritos, al quedar en los mejores segmentos,  es igual a la suma de los montos que restan de quienes están en los segmentos de peor rendimiento.

 

Esto funciona a la perfección en la India y pudiera ser una estrategia de incentivos válida en chile, salvo por dos detalles mayores.

Uno: En chile no está permitido reducir el sueldo de ningún trabajador con contrato de trabajo. Se puede hacer en la India, pero no en Chile. 

Y dos: La ubicación del personal dentro de los segmentos está regida por un patrón estricto de segregación que obliga a que existan personas en cada uno de ellos, sin importar si ninguno de los trabajadores es un buen trabajador y merezca el mejor tramo, e incluso peor, por la obligación de ubicar uno o mas trabajadores en lo más bajo de esta escala aunque ninguno de ellos haya merecido llegar allí.

 

¿Qué trae aparejado este sistema en Chile?

Bien, ya que no es posible poner a pelear a los trabajadores chilenos por el hueso del presupuesto, pues la política de TCS ha sido hasta ahora la de inyectar minúsculas cantidades de dinero anuales a los centros de costos para hacer funcionar un sistema que se ahoga, dándole el aceite que requiere a la maquinaria para permitirle funcionar como estaba planificado en su origen filosofal y que termina significando incrementos muy difíciles de notar en las liquidaciones de sueldo de las personas que buscan con afán realizar lo mejor posible sus funciones; y lo que es peor para la empresa, despenaliza la falta de interés personal por el buen arribo a puerto de sus proyectos, o la calidad del servicio.

 

¿Han escuchado la frase "Aquí no despiden a nadie"? Claro. Por supuesto…

Si no puedes recompensar a tus buenos aliados, pues tampoco los castigarás.

¿Y que queda de todo esto?.. ¡¡ Fácil !!

 

Los mejores se van. Los que valorizan sus esfuerzos y se cansan de esperar infructuosamente los réditos de su gestión buscan a quien si les sepa premiar como corresponde y TCS no los retendrá.

 

No existe una política para eso, por que su filosofía de recompensas nació en un lugar totalmente distinto del nuestro y que no entiende los derechos de los trabajadores de la forma que aquí lo entendemos. Para TCS los incentivos consisten básicamente en… PERMITIRLES TRABAJAR AQUI.

 

De nuevo, esto funciona plenamente en la India ya que es un enorme prestigio para un indio el ser parte de TCS, pero ese prestigio es solo un elemento más en la balanza de lo que nosotros, en Latinoamérica, sopesamos al momento de elegir nuestra estadía en una empresa.

 

¿Te han aumentado el sueldo alguna vez? Puede que si. Pero lo más probable es que no te hayas dado cuenta.

 

¿Tienes miedo de que te despidan? Apuesto a que no.